Comienzo hoy el primer blog de mi vida con un título del que al principio he dudado, pero que sin embargo el día y su circunstancia acaban de confirmar cómo el más acertado de la historia.
Las personas tenemos sueños. Todas hemos sabido en algún momento de nuestra existencia lo que queríamos. Por muchas y variadas razones son muchos los que nos olvidamos de estos sueños y nos dejamos llevar por un tedio que nos sitúa simétrica y proporcionalmente debajo de una oscura y gorda nube gris.
Aquí estoy yo ahora. Bienvenid@.
Te mostraré con mis palabras lo que ven mis ojos. Te haré sentir el delicado escalofrío de mi espalda, el olor del cielo húmedo y el sabor de las gotas de lluvia que a veces mojan mis labios.
Y estoy segura que en un tiempo, me oirás también narrar de lejos.
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Vivo desde hace un año en Brno, República Checa. Es una ciudad que aborrezco y en la que no he logrado estar muy feliz desde que llegué. Por eso y otros avatares distintos al tema, hace algo más de una semana decidí dejar mi trabajo en una multinacional informática y mudarme junto con mi novio a la prestigiosa Praga, capital del país, con la intención de iniciar una nueva y más exitosa etapa.
Pero no había quedado yo muy convencida. Mi llegada a Brno se produjo fuera de todo pronóstico porque yo estaba en paro en España y a pesar de haber tenido siempre en mi mente (y mi corazón) el sueño de vivir en un país de habla inglesa, yo simplemente no me atrevía a arriesgarme a dar el paso. Un amigo que estaba aquí de beca Erasmus había encontrado trabajo, me dijo que buscaban gente, le envié mi currículum y sin pensármelo dos veces, no fuera a ser que también me echara atrás, me encontré metida en el agujero.
Y así lo llamo porque desde el principio no me gustó. Sus todavía aires soviéticos, la gente mugrienta y maloliente, los tranvías decrépitos y trastabillantes, los edificios destrozados… Qué decirte… Esto no es lo que uno quiere.
Volvamos al tema de la mudanza. Acordado el cambio a Praga, apliqué durante unos días a varias ofertas de trabajo encontrando entre todas ellas una realmente interesante.
Bien pagado, con incentivos, beneficios… Se trataba de un puesto en una empresa de diseño de interiores con proyección internacional que combinaba el secretariado a un jefe de la empresa con dirección de proyectos y ventas. Eché mi currículo con el sabor amargo del que sabe que hace por hacer, sin esperanza alguna de que fueran a llamarme.
Y es que encontrar el trabajo perfecto es otro de mis sueños, uno que hasta me hace llorar por las noches, pero que parece que hace mucho tiempo soñé y he olvidado.
Bueno, como era inevitable, el run-run que me queda dentro de cuando hago algo en contra de mi conciencia fue creciendo y creciendo hasta que se hizo insoportable y le tuve que decir a mi novio que a mi ir a Praga no me consolaba, que en este país no ganábamos dinero, no aprendíamos idiomas y que con él o sin él había llegado mi momento de irme a mi soñada Inglaterra. Imagínate qué bien debí de argumentar y con qué lógica aplastante, que mi novio quedó convencido de cambiar los planes y marcharnos a por ese futuro brillante en la isla prodigiosa.
Y esto nos sitúa de vuelta al día de hoy, en el que por razones varias de buscar trabajo, mejorar el currículum e intentar iniciarme un poco en las habilidades del marketing y la comunicación, he decidido empezar este blog con este título tan inspirador.
" De cómo descolgarse de una nube gris"
" De cómo descolgarse de una nube gris"
Pues hace un rato me han contactado del maravilloso puesto en Praga invitándome a una entrevista por Skype a las 18 de la tarde. Y no sé porqué no he dudado.
He dicho que no. Que ya no me interesaba, que el país de mis sueños me espera.
¿Habré hecho lo correcto? Pasan las horas y ya me estoy arrepintiendo!! Porqué no he pensado al menos en hablar con ellos?? Me iba a entrevistar el jefe directamente, sin ETTs de por medio… Ooooh no, porqué he dicho tan deprisa que no!!??
¿Será está la forma de descolgarse de la nube o de meterse de lleno en ella?
Dicen que en Inglaterra llueve mucho…
